sábado, 16 de noviembre de 2013

Carrie: Some Things Lost In Translation


Remakes. En ocasiones pueden ser el extraño caso en que se homenajea y se da una nueva visión sobre una historia ya contada. En otros casos, es una repetición innecessaria y poco inspirada. En el caso de Carrie, no se sabe bien cual de las dos cosas trató de ser.
Es de extrañar que teniendo como directora a Kimberly Price, no haya hecho esta película suya, y se vea más como una versión actualizada de lo que ya habíamos visto en cine. Si bien hay unas pocas nuevas escenas tomadas del libro de Stephen King, hay demasiado en Carrie que ya hemos visto, y en el proceso de modernizar la historia hay ciertos aciertos, pero ciertas cosas importantes fueron perdidas, principalmente caracterizaciones y eventos que nos permitían conectar más con esta trágica historia sobre una joven tímida objeto de los insultos de su escuela entera y los maltratos de su madre, y quien está por descubrir que posee telequinésis, conduciéndola hasta el día fatídico en que las bromas llegan a su límite durante una noche de graduación.
Es durante la primera mitad de la película que pareciera haber un mayor esfuerzo por dotar a esta historia de personalidad propia, haciendo que Carrie sea una joven más inteligente que en otras versiones, capaz de recitar pasajes de la Biblia que contradigan la equivocada visión de Dios de su madre, o lamentándose por sus mortales arranques de violencia; más momentos así nos hubieran hecho simpatizar con el personaje, pero demasiado tiempo de la película la protagonista pareciera estar obligada a ser simplemente una hoja movida en base a las circunstancias, especialmente cuando de una sección en adelante, la cinta se pone en automático para contarnos la historia, y el buen esfuerzo que parecía percibirse en su inicio se torna en futil.
No que Chloe Moretz tenga la culpa, la joven evidentemente es demasiado guapa para hacernos creer que es considerado alguien desagradable en su escuela, pero Moretz se esfuerza y es durante la inevitable retribución de la broma en la noche de graduación, que podemos sentirla brillar finalmente a como lo ha hecho en otros papeles.
Por otro lado Julianne Moore hace lo que puede con la caricatura de personaje que escribieron para ella. Mientras que la personificación de la madre de Carrie en la versión anterior generaba al espectador repulsión y tensión, una sala entera riéndose durante casi todas sus escenas es una muestra que algo salió mal en la forma como se trabajó con ésta.
Del resto de las actuaciones no hay nada memorable, y se extraña que mientras que el personaje de Chris, la bully principal de Carrie, fuera alguien a quien llegásemos a conocer lo suficiente para odiarlo como en la encarnación de Nancy Allen, aquí se le haya dado muy poca atención y sea sólo una chica más.
Varios detalles de la novela de Stephen King faltantes en la cinta de 1976 son reinsertados en esta versión, pero en su extraña incapacidad de salirse del molde de lo hecho antes, la nueva Carrie es una oportunidad perdida para crear una nueva y memorable versión de un clásico.

6/10

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