miércoles, 8 de febrero de 2012

Spider-Man (2002): Una Retrospectiva


Mayo de 2002. Es el último año de prepa, meses de decisiones finales previas a la graduación. Meses de cambios y encontrar el lugar de uno en el mundo.
Vaya proyectada que me estoy dando.
Lo cierto es que dicha fecha marcaba el debut de Spider-Man en el cine, algo que era noticia titular en cuanto a entretenimiento se refiere. El ahora mórbido primer avance en que Spider-Man captura helicópteros de ladrones en una gigantesca red en medio de las Torres Gemelas, era descarga obligada de Kazaa dada su censura. La función de medianoche del 3 de Mayo era un evento en boga, y eras privilegiado si además del permiso de tus padres también habías logrado conseguir boleto antes que se agotaran. Gorras, camisas y demás artículos con el emblema arácnido eran cosa de cada esquina.
Habían pasado muchos años de que el cine dejara de considerar por los superhéroes un interés primario, y luego que la modesta a los ojos actuales "X-Men" abriera las puertas,
Sony Pictures se aventuró más confiadamente con el personaje icono de Marvel Comics, luego de años de posponer su producción con cambios de guiones y directores.
Todo esto es necesario saberlo, para la apreciación de la primera película de la trilogía de Sam Raimi. El mundo de los superhéroes en cine ha cambiado bastante desde entonces, y por lo mismo a una década de su estreno en cines, Spider-Man es una experiencia bastante distinta a lo que se vivió aquel exitoso verano del 2002.


De entrada, lo que mejor se puede recordar de superhéroes del estilo del Hombre Araña en el séptimo arte, fueron las películas de Superman de los años 80 y las Batman de Tim Burton en los 90. Spider-Man se siente mucho como una mezcla de ambas. Por un lado tienes el colorido, romanticismo y simpleza de Superman, y por el otro, el drama y villanos trágicos de Batman. Aun la primera vez que vi Spider-Man, sentí que era una película que siendo niño me hubiera vuelto loco, pero que mi adolescente consideraba demasiado "bonachona" y por momentos infantil, en un mundo que acababa de vivir el terror de los atentados del 9/11.
Segundas vistas hicieron que le tomara cariño, dándome cuenta que precisamente el éxito y la satisfacción popular de la misma, era que nos permitía volver a presenciar batallas entre héroes y villanos enmascarados, el bien contra el mal en sus formas menos grises. Realmente mucho de lo que hace a Spider-Man una cinta querida, es que fue la película que le permitió a sus expectadores eso. El niño interior de uno simplemente no puede negarse a una historia tan colorida con un mensaje tan básico como universal: "con gran poder, llega gran responsabilidad". Cuando eres un adolescente a punto de graduarte de la prepa que se ha prometido comerse al mundo, no puedes ignorar dichas palabras, y diez años después, recuerdas lo que se sentía, y te preguntas qué has hecho con ese mensaje.


Lo cierto es, que Spider-Man no es una obra de arte, cualquiera que la revisite como lo hice, notará que se siente en varios aspectos anticuada, muy probablemente debido a que estaba más a tono con la manera en que se trataba al género desde hacía dos décadas ya, y bastante fiel al espíritu del comic. Escenas que ahora pueden ser consideradas en cierto grado ridículas, en ese entonces no dañaban la cinta, porque no se había visto nada distinto, y el director en ningún momento buscaba probarnos que se puede aterrizar una historia de superhéroes en el mundo real; la audiencia estaba demasiado cautivada por tener a un superhéroe de vuelta a lo grande en el cine como para no excusar esos detalles, siendo el traje del Duende Verde el que más salta a la vista. Verla en Blu-ray simplemente hace que sea más difícil tratar de ignorar el torpe cierre en la espalda de su traje, o justificar como diantres escogió el villano una máscara tan ridícula, ya no se diga de donde sacó Peter Parker un traje tan cool.
En ningún momento las batallas se sienten realmente tensas o se siente verdadera amenaza por parte del antagónico, aspecto que percibí desde la primera vez que la vi. No por ello, deja de ser divertida, aunque en ocasiones tirando a "Power-Ranger-mente" divertida.
Por otro lado, el reparto de la película continua siendo uno de sus puntos más fuertes: con una actuación por parte de Willem Dafoe de lo más acertada y divertida, al igual que J.K. Simmons con un perfecto Jonah Jameson, y un James Franco que robaba cámara por ratos personificando al atormentado mejor amigo de Parker. Tobey Maguire hace lo suyo y ciertamente se permite ser el nerd vulnerable e imperfecto que necesitamos ver. Qué decir de Rosemary Harris como la Tía May, con quien los encargados de casting anotaron alto; simplemente la amas desde su primera aparición.


Probablemente la mejor forma en que se puede apreciar Spider-Man sin demeritar su valor, es con el entendimiento de que estábamos en tiempos experimentales para los superhéroes y a como el Batman de Tim Burton experimentaba con historias más oscuras, la cinta de Raimi lo hacía al buscar ponernos en los zapatos del héroe, aspecto que perfeccionaría en la secuela. Estamos a meses de que veamos la reinterpretación del arácnido con la promesa de tonos mucho más realistas y actuales, y nadie sabe aún si correrá con la suerte del Batman de Nolan. Para muchos aún, esta trilogía aún cuenta con sus votos fieles como la única que necesitan ver. Otros, podríamos comenzar a estar abiertos al cambio tras verla de nuevo, pero lo cierto es que el Spider-Man de Sam Raimi siempre tendrá su lugar bien ganado en el corazón de la conciencia popular, y el cual muestra continuar siendo un espectáculo visual beneficiándose ahora de la alta definición.

Un dos tres por el cabello güero de Mary Jane asomándose en lo que hasta ahora sé que era una peluca, bendita tecnología.
8/10

martes, 31 de enero de 2012

No es humano. Aún: La Cosa del Otro Mundo (2011)



En el año 1982, se estrenó "The Thing" de John Carpenter, un remake también de una adaptación de los años 50 de la historia "Who Goes There?" en su momento ignorada en gran parte debido a su estreno el mismo verano que "E.T." de Steven Spielberg, enterneció al mundo demasiado para querer saber de alienígenas malvados. La historia de un grupo de refineros que se topan con un ente capaz de absorber y convertirse en cualquiera de ellos, fue llevada a sus límites más grotescos por Carpenter, y fue solo mucho tiempo después, cuando adquirió el status de película de culto para aquellos de estómago fuerte. Comparada a otros clásicos como "Alien", "The Thing" también era bendecida por la música de Ennio Morricone, la cual dotaba la atmósfera de desesperanza total, y unos dantescos pero maravillosos diseños de criaturas obras del maestro Stan Winston.

La noticia de una precuela no fue muy bien recibida por los seguidores, mucho menos después que se diera a conocer que se emplearía CGI para realizar los efectos de las criaturas, o que el título que llevaría sería el mismo que la película original, lo cual olía más a remake que otra cosa.

Por tanto casi tres meses después de su estreno en Estados Unidos, llegó a mi pueblito, y pues escépticamente nos dimos a la tarea de hacerle un chequeo, en una sala prácticamente vacía, donde mi carnal bien pudo convertirse en la cosa y absorberme sin que un alma se diera cuenta.

La película comienza con el descubrimiento por parte del campamento noruego de la nave espacial que contiene al alienígena, y notable es que se de cuidado a que la manera de presentar los títulos iniciales, sea un eco de los de la primera película. Desde ese momento, uno se atreve a esperar que al menos, sea un buen homenaje, y que al tener cuidado de dichos detalles, sea cuando menos respetuosa.

Tras el descubrimiento llega la obligatoria investigación de la criatura, y todos los desagradables encuentros cercanos que irán acompañados al llevarla al campamento. En un inicio resulta decepcionante que las primeras apariciones de La Cosa sean tan poco sorprendentes en comparación a la original, en donde el horror iba escalando con cada aparición adoptando proporciones infernales, pero es en la segunda mitad de la película donde las cosas se tornan bastante interesantes, con una bien desarrollada variante del fatídico examen de sangre de la película de Carpenter. La escena funciona muy bien en erupción de paranoia a la que se suma la barrera de lenguaje, que acentúa la tensión en la sospecha de quién de los examinados no es humano. El horror manejado en la misma, nos hace sentir durante esos momentos en el mismo universo de la primera, y uno no puede evitar considerar que más momentos similares hubieran hecho destacar más a la cinta.

Si bien el CGI no es perfecto, debo decir que fui a la película conciente de que lo odiaría tras la efectividad de los efectos prácticos de Stan Winston en la entrega anterior, sin embargo, uno se puede notar que hubo esfuerzo en tratar de brindar a los espectadores la misma sensación. Los efectos ciertamente funcionan en la mayoría de las ocasiones, al igual que los diseños de las criaturas.

Las actuaciones de igual manera son más que decentes, encabezando la hermosa Mary Elizabeth Winstead, quien al igual que lo hiciera Sigourney Weaver en Alien, pasa de un elemento más a líder nata sin que se sienta forzado en lo absoluto. Para recordarnos a Kurt Russell y su barba tenemos al ahora famoso Joel Edgerton, quien es competente en un papel más mediano de lo esperado.

La cinta gana puntos por momentos de tensión bien lograda en varios momentos, el ritmo nunca se torna tedioso, y tiene una conclusión que hará que hasta el fan más melindroso sienta cierta satisfacción. El tema de Ennio Morricone es usado en el momento más adecuado, otra razón más que hace notar que si bien la película no es del todo perfecta, se esfuerza en ser respetuosa a la original, sirviendo de buen acompañamiento a la primera, cuidando constantemente que todo encaje con la película a la que antecede en cronología.

No obstante, más esfuerzo pudo haber sido empleado, particularmente en el guión, para que aquellos elementos que la hacen alcanzar por momentos el espíritu de la original, hubieran estado presentes menos aisladamente. A pesar de los aciertos, estos no resultan suficientes para justificar la existencia de la precuela, y sin embargo, es una película de horror y ciencia-ficción muy decente y disfrutable, que en definitiva conduce a querer visitar de nuevo el clásico ochentero en el cual se inspira.

De lo que no cabe duda es que no hay forma que hagan ver menos atractiva a la Winstead:
7/10

sábado, 24 de septiembre de 2011

Destino Final 5: "You all just be careful now"


Hace 11 años alguien tuvo la original idea de filmar una película sobre un grupo de jóvenes que libran a la muerte gracias a una premonición, sólo para ser acechados por ella uno tras otro para "reestablecer" el destino. Un planteamiento original y decentemente realizado en un principio, la secuela explotó el lado más morboso y llamativo de la original: las sádicas muertes de los personajes. Y así llegaron las demás secuelas, enfocadas más y más en dar muertes sorprendentes que en crear tensión o una buena historia que se alejara de la repetición. No hay que engañarse, es una realidad que la gente acude a ver las películas de Destino Final en forma similar en que en la antigua Roma se acudía al coliseo romano, en este caso existe un morbo en ver a personajes que sabes que van a morir en lugares y situaciones que uno frecuenta diariamente, obteniendo uno que otro rato de adrenalina, todo contenido en la comodidad de la irrealidad. Sabes que es entretenimiento burdo, pero entretenimiento al fin.
La nueva entrega está dirigida por uno de los directores de unidad de James Cameron, colaborando con él en Titanic y más recientemente en Avatar. Mucho se dijo sobre que esta secuela redimiría a la franquicia, que se había tornado según varios críticos en un chiste, la nueva dirección prometía pero ¿cumplió?.
Creo que bien puedo contestar eso con otra pregunta: ¿qué había por redimir? ¿Qué es lo que buscas de una película de Destino Final? Pues eso encuentras en esta quinta parte también. No llegas a estas películas buscando un buen desarrollo de personajes, pero nunca estaría de más. Si al redimirla se buscaba lo anterior, siento decir que no es el caso aquí. Tras cuatro películas de ver la misma historia contada una y otra vez, no puedes evitar ver la trama desenvolverse de una forma tan sistemática sin mucho entusiasmo. Las actuaciones, si bien no son pésimas como en la entrega anterior, no son nada de qué jactarse. Sí, se intentó dotar a las nuevas víctimas de personalidades carismáticas, pero no es suficiente para lograr que nos preocupemos por ellos al grado de no quererlos ver morir, hecho únicamente logrado por la película original.


¿Las muertes? Bueno, dicen que no es tanto el destino, como el camino que se hace hacia él. Es una lástima que la mayor preocupación en el guión sea nuevamente darnos las muertes más shockeantes en lugar de genuinos momentos de tensión previa al final de cada sentenciado. Sólo durante una de ellas, la primera muerte, es dicho camino extendido a un grado casi insoportable hasta el tremendo golpe final. Tristemente, ninguna de las muertes siguientes logra tal nivel de tensión o de ingenio, y señal es que el público deja de asustarse y comienza a reírse de lo que se convierte nuevamente en una comedia negra, mientras la trama se torna muy, muy rápidamente en una película más de muerte tras muerte, y cero trama o suspenso.
Una nueva idea en la saga, la de matar o ser matado (que si lo piensas es estúpido de donde lo veas) pudo dotar mayor suspenso o complejidad de desarrollarse efectivamente, pero esto simplemente no ocurre. El giro inesperado del final, si bien es bueno, pudo ser usado brillantemente para dar una conclusión distinta a la de las demás películas, pero se opta por el predecible y barato cliché.
En los aciertos, la dirección de Steven Quale es buena, particularmente para las escenas de efectos. Se nota, desde los créditos iniciales, que la franquicia está en manos que saben de calidad, y ni qué decir de la secuencia del accidente inicial en el puente, los efectos ahí son ciertamente sorprendentes. No puedo dejar de decirles que el 3D en esta película es de los mejores que he visto, la imagen nunca pierde calidad y en todo momento es usado a favor de la película, realmente es de las pocas películas en que sabes que el dinero extra que diste por tus boletos fue bien recompensado. Es mas, Destino Final 5 es la mejor película de horror que ha habido en 3D (hay que ser justos). Es una pena que su director no haya contado con un mejor guión de Eric Heisserer, quien escribió también el pésimo remake de "Nightmare on Elm Street", y de quien tras lo observado, no espero más que ofensas al clásico de John Carpenter en el próximo a estrenarse remake de "The Thing".

Cierro diciendo que de mayor suspenso a todo lo que ví en la película, fue el accidente automovilístico que ocurrió frente a mi coche de regreso del cine con mi cuate: alguien se pasó un alto, que golpeó a otro que girando le pegó al coche frente a mí, quedando a centímetros del mío. "Sólo tengan cuidado" dice en la película el personaje del legendario Tony Todd, pero cuando no hay sugestión alguna tras una cinta como ésta hasta que sucede un hecho "del destino" como el anterior, sabes que alguien no hizo bien su tarea a la hora de incluir el factor de realismo en una cinta sobre el tema; si como yo, al observar el verdadero accidente crees seguir viendo un cliché, no cabe duda que lo que viste merece un fail.

La acupuntura es para freaks. 6/10


domingo, 18 de septiembre de 2011

No Le Temas a la Oscuridad: Témele a los adultos


Ahora creo estar casi seguro de que esperar de una producción de Guillermo Del Toro, y a diferencia de otras recientes producciones suyas, en "No Le Temas a la Oscuridad" definitivamente se siente su sello. En lo personal, desde el Laberinto del Fauno no había vuelto a ver en otro filme las ideas fantásticas de Del Toro tan plasmadas con su maquiavélico talento de torcer cuentos de hadas. En este caso la atormentada es una pequeña personificada por la muy talentosa Bailee Madison, quien presa de su soledad en la enorme casa que compró su padre, es acechada por unas pequeñas criaturas que desean jugar con ella.
He ahí donde me encanta el trabajo de Del Toro, es quizá el único mexicano que hábilmente explota las leyendas que de niños todos escuchamos, en este caso la de los duendes que robaban niños en lugares aislados, y un giro tremendamente oscuro a la historia del hada de los dientes.

La premisa es buenísima, y de hecho hay muchos aciertos a la hora de desarrollar la trama, particularmente en el lado de las criaturas, cuyo diseño es bien logrado, y que en actitud no son en lo absoluto tus gremlins promedio.
El fallo de la cinta es mas bien el desarrollo de los personajes, ya que realizan acciones verdaderamente inexplicables con tal de que la trama avance. Es así que el padre, actuado por Guy Pearce, sobrepasa lo absurdo con su negación al testimonio de la niña en maneras que llevan dicho cliché al extremo, y pues, para no dar spoilers, la madrastra (Katie Holmes en una actuación mejor a todo lo que ha hecho últimamente), aun la pequeña y demás miembros de la casa no se salvan a la hora de simplemente hacer una u otra cosa en favor de un obvio susto o asesinato.

Aun con ello, la cinta es bastante disfrutable y en muchos momentos presenta secuencias perturbadoras, siendo para quienes escuchábamos todas aquellas historias, inquietante ver en forma gráfica los ataques de los cuales la niña es presa, llegando al punto en que ya no estás tan seguro de saber quién saldrá librado.
Sin embargo más pudo haber sido logrado con las criaturas, y aunque el final es ciertamente un golpe bajo, más esfuerzo pudo haber sido puesto para dotar de mayor originalidad la cinta.
Claro que la recomiendo si aguantan sufrir al estilo de Del Toro, recomiendo verla acompañado, y recomiendo... no, exijo que no lleven a ningún niño menor de 11 años a verla.

Temo que es un 7/10

Crazy Stupid Love: No tan estúpida como parece

¿Cuándo fue la última vez que vieron una buena comedia romántica? Ok, ahora, ¿cuándo fue la última vez que vieron una comedia romántica que les dejara algo más que risas? Listo, pero ahora ¿cuándo fue la última vez que vieron una comedia romántica compleja y a la vez disfrutable? Todo lo anterior define a "Loco y Estúpido Amor", una cinta que al menos en nuestro país fácilmente pasa desapercibida y a la que un poster que pareciera definirla como otro wannabe de "Hangover" no le ayuda en lo absoluto (de hecho no entiendo la decisión del poster).
En lo personal esa era mi impresión antes de la primera escena de la película, donde Julianne Moore pide el divorcio al personaje de Steve Carell, tras la habilidad para dirigir dicha escena te das cuenta que estás viendo una dramedia romántica, lo cual siempre es más interesante y complejo de lograr en estos tiempos.
No haré muy extensa mi opinión en esta ocasión porque dar más detalles sería decirles tal vez demasiado y les robaría el gusto de ir descubriendo los caminos a los que nos lleva la muy bien desarrollada trama.
Otras actuaciones incluyen a la hermosa Emma Stone, Ryan Gosling y Marisa Tomei, cada uno brillante en sus interpretaciones. El crédito de la historia es no caer obviamente en clichés, y llevarnos a un punto donde en verdad cuestionemos el desenlace que obtendremos, y debe ser dicho, "Loco y Estúpido Amor" realiza el casi obligado análisis del "significado e importancia de amar" que cada comedia romántica se pone como meta, la diferencia es que esta película no nos da una respuesta barata, y se ensucia las manos para llevarnos a ella. Demasiado recomendada.

Le doy un 9/10

sábado, 13 de agosto de 2011

Linterna Verde: Entre la Luz y el Miedo


Iron Man se topa con Star Wars. Esa es la frase de una de las críticas favorables mostradas en la página oficial de Linterna Verde. En cierta forma puede ser a grandes rasgos cierto, pero también es de las mayores debilidades de la cinta. Es decir, mezclar arrogancia cómica con tramas interestelares no parece ser una mezcla coherente cuando se está lidiando con una historia que fácilmente puede caer por sí sola en lo risible dadas sus proporciones cósmicas.
Y es ahí donde el mayor error de Linterna Verde ocurre: en la coherencia.
Cabe mencionar que universo del superhéroe en los comics es bastante extenso, y para contar la historia de su origen se tiene que contar también su mitología. Reunir esto en 2 horas y adaptarlo a un éxito veraniego que guste al mayor sector de la audiencia es una tarea nada sencilla, y lamentablemente se nota bastante que fue usado más de un guión para el resultado final.
De dicha forma, la cinta alterna muy bruscamente entre la cruzada de los Lanterns en el espacio por destruir un ancestral enemigo, el desarrollo del villano Hector Hammond, el romance entre el héroe y Carol Ferris, y los momentos de humor forzado, dejando muy poco para realmente establecer el personaje de Hal Jordan.
Claramente se puede notar que mucho quiso ser incluido y no se encontró la forma de unirlo e irlo desenvolviendo de tal forma que el espectador pudiera verdaderamente conectar a una historia con mensaje (y en lo particular considero una de sus mejores cualidades) bueno e importante.
A pesar de ello, no recuerdo un punto en que la cinta se tornara tediosa, y gran parte de ello puede atribuirse tal vez a lo invertido en los efectos. Si bien, el primer avance dejó a todos decepcionados del traje del héroe, en cine se puede apreciar el dinero extra para perfeccionarlos, simplemente los Linternas se ven demasiado bien, y la secuencia con el ente Parallax está bastante bien lograda.
No brilla de igual forma la música de James Newton Howard, quien a pesar de ser de mis compositores de cine favoritos en antaño, no dota de un sólo tema representativo a Linterna Verde. La única secuencia donde podemos escuchar por momentos un toque de su antigua brillantez, es durante el primer vuelo de Hal Jordan con Tomar-Re (genialmente personificado con la voz de Geoffrey Rush).
Mención aprobatoria merece también la gran actuación de Peter Sarsgaard como el cabezón villano Hector Hammond; Blake Lively ilumina la pantalla con su belleza y Ryan Reynolds pues, actúa como Ryan Reynolds, muy seguramente culpa del guión.
Que por cierto alguno de los tres o cuatro escritores merece que lo absorba Parallax por las bromas del tipo película de Disney Channel. Tío, si has de querer meter a zapatazos momentos cómicos en una cinta veraniega, busca que no sólo los niños se rían de ella. De repente el asunto anda muy serio y el siguiente rato se pone la cosa bastante ñoña.

Dicho todo lo anterior, disfruté bastante de la película, creo que su mensaje de la voluntad contra el miedo es inspirador, y que los geeks de todas las edades encontrarán mucha satisfacción con el poco filtro en las secuencias espaciales. Esperemos para la segunda parte sean corregidos los errores, es un universo de muchas posibilidades el de Green Lantern, pero hay que encontrar una forma menos derivativa de presentar las historias.

Echadle mas luz: 7/10

domingo, 7 de agosto de 2011

¿Mal Cliché o Buena Nostalgia?: Super 8


Ayer un amigo me comentó vía twitter sobre las razones por las cuales Super 8 no fue de su agrado. Su principal queja es el aparente reciclaje de las ideas de Spielberg de sus trabajos de ciencia ficción en los 70s y 80s. Cuando le pregunté cuales eran sus expectativas de la película, me respondió que esperaba ver algo original y novedosamente revelador.

En mi opinión para el disfrute de Super 8 bien hace falta saber que su intención claramente no es el romper convencionalismos en el cine de ciencia-ficción, mas que entretenernos en una historia reminiscente a los años que para algunos bien podrían llamarse la época de oro del género. Dos de las más representativas de dicha época son Encuentos Cercanos del Tercer Tipo e E.T. El Extraterrestre, cuyo director funge aquí como productor, no debería ser sorpresa que su huella sea tan notable, más aún cuando dichas películas son declaradas una fuerte influencia para el director J.J. Abrams.
Muchos intentos han habido por imitar aquellos éxitos, unos más obvios que otros, pero la mayoría fallidos al intentar contar una historia lo suficientemente memorable para perdurar en la conciencia popular.
Algo que J.J. Abrams parece entender bien en su película, es aquello que verdaderamente funcionaba, y lo primero que se encuentra en Super 8 es una historia con la que su público se pueda identificar, acompañado de una trama lo suficientemente misteriosa e interesante.


Es tan difícil en estos tiempos, dada la cantidad de proyectos en la larga historia del cine, encontrar algo que podamos llamar completamente original e innovador, cuando es casi imposible encontrar una cinta que no se haya parado al menos un poco en los hombros de una antecesora, lo verdaderamente innovador es saber usar los elementos que funcionan y crear a partir de ello algo similar, pero también actualizado y fresco. Tanto E.T. como Super 8 lidian con jóvenes conectados a una presencia extraterrestre, pero de ninguna manera es la misma historia.

En el caso de Super 8, el casting y desarrollo de los pequeños protagonistas es de sus grandes fortalezas. A lo largo de los años, ha resultado más que obvio lo difícil que es incluir menores de edad como personajes principales en una película sin que esta sufra por malas actuaciones o resulte demasiado sosa. No es el caso con Super 8, donde el desarrollo de los jóvenes es tan bien llevado, que se logran genuinos momentos de tensión, nuevamente algo tan difícil de lograr cuando son niños quienes están en peligro.


¿Son notables ciertos clichés en Super 8? Mentiría al decir que no. ¿Son clichés molestos o que molesten al espectador? En absoluto. Sí, tenemos los problemas con los padres, el villano militar, el científico moralista, ciertos estereotipos infantiles, y una criatura con motivaciones no completamente distintas a anteriores extraterrestres. Algunos de estos clichés son clichés de la vida misma, otros simplemente están ahí porque son la clase de cosas que en tu interior nostálgico esperas ver.
Mucho pudo haber sido invertido en cambiar varias de estas cosas, incluso cambiar el desenlace de los personajes, para lograr algo que la audiencia más exigente bien pudiera llamar original, pero ¿era ese el objetivo de Super 8? No lo creo. Super 8 apela al niño interior, a la nostalgia de un Hollywood en que importaba contar una buena historia y permitirse ser entretenido por ella, no ser el más innovador sólo por ser innovador, llámese en efectos, llámese en guión. Esa ha sido probablemente la causa de su éxito internacional, y también de una que otra crítica negativa.
Lo innovador en Super 8 bien podría ser que tiene éxito donde muchas otras entregas en la ciencia ficción han fallado, la habilidad de saber contar una historia través de los recursos cinematográficos. La habilidad de cautivar al espectador con dicha historia, bien sea sencilla, y como ya en raras ocasiones sucede, dar lo que el niño interior ruega ver, no lo que resulte ser más cuerdo para el adulto, transmitiéndonos de paso, una lección acerca de crecer en la faz del desastre.

Supergustó: 9/10